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Entrevista a la madre y hermano del periodista Mohamed Lamin Haddi, preso político saharaui

Desde este boletín nos hacemos eco de la entrevista emitida el pasado sábado en el programa nº 11 de “Conversamos sobre el Sáhara” a la madre de Mohamed Lamin Haddi, Munina Haddi. Puedes verla aquí: https://youtu.be/kk4N8W1iN9g

La edición especial de este programa también ha recogido el testimonio del hermando del joven periodista encarcelado, Med Alí Haddi y ha contado con la colaboración de Mohamed Zrug, delegado del Frente Polisario en Andalucía, que ha realizado las labores de traducción, de Ahmed Ettanji, presidente de y fundador de Equipe Media, colectivo reconocido con importantes premios internacionales por su labor en las zonas ocupadas del Sahara Occidental y Edith Rodríguez Cachera, corresponsal de Reporteros Sin Fronteras en España y autora del informe: “Sáhara Occidental: un desierto para el periodismo.

La madre de Mohamed Lamin Haddi, Munina Haddi ha recorrido 1.200 kilómetros para visitar a su hijo y se le ha prohibido verle e incluso tener información sobre su paradero y estado. Desde entonces ha tenido que recurrir diariamente a realizar llamadas desesperadas a la comunidad internacional, en especial al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y al Comité Internacional de la Cruz Roja, sin respuesta hasta la fecha.

Mohamed Lamin Haddi es un periodista saharaui que cubrió noticias relacionadas con las manifestaciones y actividades llevadas a cabo en el campamento de Gdeim Izik, situado al sur de la ciudad de El Aaiún, en el Sáhara Occidental, antes de su desmantelamiento en 2010.

El 19 de julio de 2017, el Tribunal de Apelación de Salé ratificó una sentencia de 25 de años de cárcel impuesta por el Tribunal Militar de Rabat contra él. Su delito: ¿ser saharaui?

Desde entonces, se encuentra detenido en la prisión de Tiflet 2, en Marruecos. El 13 de enero de 2021 Haddi inició una huelga de hambre indefinida para denunciar los malos tratos perpetrados en su contra por los funcionarios de la cárcel, incluidos los tres años en régimen de aislamiento, la falta de alimentación adecuada, la ausencia de luz en su celda o la negación de atención médica. Desde el inicio de la huelga de hambre, su salud ha empeorado notablemente.

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