Un gobierno que no termina de arrancar

coche-espadas“Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”

Con esta frase de Karl Marx comenzaba nuestro portavoz municipal, Daniel González Rojas, su discurso en el Pleno de Investidura del pasado 13 de junio.

Cuando va a cumplirse un año de aquella sesión, cabe preguntarse, por tanto, si este Ayuntamiento ha dejado de ser un mero consejo de administración que busca el beneficio de una minoría.

Pues bien, la realidad es que los grandes problemas de Sevilla permanecen ahí, enquistados, y que desde el Ayuntamiento se ha hecho hasta el momento muy poco por atajarlos.

Las cifras de paro continúan siendo dramáticas y alarmantes (al margen de la estacionalidad y de los ‘buenos’ datos puntuales que suelen registrarse en torno a las fiestas primaverales); las colas en las UTS (Unidades de Trabajo Social) de los barrios más necesitados no han desaparecido; las familias en riesgo de desahucio aún no tienen dónde acudir para encontrar algo de ayuda municipal; la democracia participativa brilla por su ausencia (por muchas mesas de trabajo que se creen); nuestros jóvenes y mayores han de seguir pagando para poder acceder a un derecho como el deporte, etcétera.

Teniendo en cuenta estos datos, parece evidente que poco ha cambiado en la ciudad en este primer año de mandato.

Es más, vemos a un gobierno local al ralentí, que no termina de arrancar, con una lentitud excesiva en la toma de decisiones, que va dando bandazos sin ton ni son, que a menudo se comporta como si ostentase una mayoría que no le dieron las urnas y que, desde luego, no está enfocando adecuadamente sus prioridades.

Al igual que Zoido, Espadas se pasa mucho tiempo distraído o volcado en cuestiones que deberían ser secundarias, en lugar de centrarse en buscar soluciones a las demandas de pan, trabajo y techo de las capas populares. La agenda de las tradiciones y del folklore, lamentablemente, continúa imponiéndose también con el PSOE a la agenda social.

Especialmente criticable es el retraso y las formas con que se ha aprobado el presupuesto de este año. Unas cuentas municipales que han llegado bastante tarde (sólo llevan dos meses en vigor) y sin el diálogo suficiente por parte de un gobierno que, conviene recordarlo, está en absoluta minoría en el Salón de Plenos del Ayuntamiento

Ha sido, en resumen, un año de numerosos anuncios y titulares en prensa, pero de escasos hechos concretos. Doce meses de mucho ruido y pocas nueces. Nos encontramos ante un alcalde que no está cumpliendo ni lo que prometió en campaña, ni lo que firmó en el acuerdo de investidura, ni tampoco lo que se aprueba en los plenos del Ayuntamiento. Y eso, a nuestro juicio, comienza a ser grave y preocupante.


La lucha contra el paro no es una prioridad para el PSOE

espadas-zoido-feriaEn el marco programático firmado entre el PSOE y nuestro Grupo de cara a la investidura (Para Sevilla Queremos) se dejaba claro que el combate contra el paro debía ser la primera tarea del gobierno municipal.

La puesta en marcha de un Plan de Empleo para las familias y las zonas más necesitadas de la ciudad, así como la recuperación de las políticas contra la siniestralidad laboral, han sido algunos de los caballos de batalla de Izquierda Unida en estos meses.

De hecho, nuestra primera moción presentada a Pleno ya recogía una batería de medidas para hacer frente al paro, el principal problema de las y los sevillanos. Estas propuestas, como tantas otras, fueron aprobadas, pero hasta la fecha no han visto la luz.

Hay que decir que el nuevo presupuesto contempla partidas para estas cuestiones. Sin embargo, seguimos sin noticias concretas sobre cómo piensa el gobierno municipal implicarse en la creación de empleo.

Tampoco se palpa el nuevo modelo productivo anunciado por Espadas. Muy al contrario, el PSOE está profundizando la senda iniciada por el PP, al apostar por la desindustrialización del suelo, por proyectos de grandes superficies comerciales -con falsas expectativas de creación de empleo- y por la economía basada en el turismo, en la Semana Santa, en la Feria…

Por otro lado, el gobierno local no ha tenido en este periodo ningún gesto hacia la Economía Social, como motor de ese cambio de modelo al que nos referíamos en el pacto de investidura, y no ha sabido, o no ha podido, o no ha querido ir más allá de concebir a Sevilla como una ‘ciudad escaparate’ dispuesta como un producto comercial para los turistas.

Sobre el empleo público y la cobertura de vacantes nos hemos encontrado a un equipo de gobierno con buena voluntad pero poca valentía. El compromiso adquirido con los sindicatos a principios de mandato sigue sin cumplirse, los meses pasan y la negociación no termina de dar sus frutos.

Llegados a este punto, nos preguntamos dónde han quedado los grupos de trabajo creados y dónde los plazos. Retrasos e incumplimientos que, desde luego, ponen en duda hasta la buena voluntad política anunciada.

El único compromiso cumplido sobre empleo hasta el momento ha sido la aprobación de unas cláusulas sociales para la contratación pública. Ahora hace falta aplicarlas y no sucumbir ante las presiones de ciertos sectores de la ciudad que, como era de esperar, las ven con mucho recelo.

 

El derecho a techo: continuamos en la casilla de salida

“Abramos un nuevo tiempo en el que la vivienda sea un derecho y resulte imposible que pueda haber gente sin casa mientras algunos se enriquecen con la necesidad”.

Así reza el marco programático gracias al cual Espadas es hoy alcalde. Y, aunque el actual equipo de gobierno ha atendido, en mayor o menor medida, las urgencias sobrevenidas de casos puntuales, lo cierto es que todos los mecanismos anti-desahucios prometidos y proclamados en prensa brillan por su ausencia: no hay protocolo, ni teléfono de atención a las familias, ni Oficina, ni acuerdos concretos con los bancos…

vivienda-balanceAquellos anuncios realizados a principios de mandato sobre paralización de los desahucios se han convertido en humo. Tristemente vemos en este tema la misma forma de actuar a la que Zoido nos tenía acostumbrados: el alcalde abusa de los titulares y luego todo queda en nada.

Los acuerdos adoptados en el Pleno Extraordinario de Vivienda celebrado en noviembre del año pasado siguen en la casilla de salida, resultando inexplicable tanta tardanza en un asunto absolutamente crucial como la emergencia habitacional.

A las medidas urgentes que son postergadas, consejo de administración tras consejo de administración de Emvisesa, hay que sumar el incumplimiento de la mayoría de los puntos que se aprobaron en dicha sesión monográfica, tal y como puede comprobarse en el Anexo I de este documento. 

 

Servicios sociales… ¿dónde está el cambio?

Como decíamos al principio, las colas en las UTS no han dejado de producirse. Las familias siguen teniendo que madrugar para ver si, con suerte, consiguen un número y se les atiende en estos dispositivos municipales. El prometido refuerzo de la plantilla de servicios sociales y su consecuente cambio en la RPT (Relación de Puestos de Trabajo) del Ayuntamiento aún no está ni en marcha ni definido.

Acogemos de buen grado el aumento en el presupuesto del Área de Bienestar Social y el hecho de que, por ejemplo, los comedores y cocinas sociales pasen a ser subvencionados a través de una línea de libre concurrencia y no a dedo, como ocurría con el PP.

Saludamos también la decisión del Ayuntamiento de asumir en solitario el Programa Zonas  –hasta que lleguen las aportaciones comprometidas por la Junta- para evitar que este servicio fundamental para los barrios desfavorecidos de la ciudad permanezca paralizado más meses. Pero ¿estamos abocados a otros tres años más de parches?

En este apartado cabe preguntarse, entre otras cosas, qué hay de la línea de ayudas para el pago del IBI a familias sin recursos o de las bonificaciones a los inquilinos de las VPO de Avra y Emvisesa; qué hay del bonobús social para trabajadores con bajos salarios; dónde están los Puntos de Información a la Mujer (PIM) nuevos que iba a crear el PSOE; por qué no se cumple el Pacto Social por el Agua en Emasesa y se sigue cortando el suministro a quien no puede pagar...

Todas éstas son preguntas de las que no tenemos respuesta, necesidades de los sevillanos y sevillanas que continúan sin cubrirse.

Seguimos esperando que se refuerce la plantilla municipal de los servicios sociales y que se apliquen las políticas prometidas para garantizar los suministros básicos a las familias que lo están pasando mal por la crisis. Para nada se ha conseguido cerrar el círculo de la pobreza energética como le hemos escuchado decir tan alegremente al gobierno. Afirmar eso es una irresponsabilidad tremenda y no tener los pies en el suelo. A este gobierno le sobra triunfalismo y autobombo… y le falta más humildad y valentía. 

 

El modelo de ciudad de Espadas: más de lo mismo

Releyendo el dictamen del Consejo Económico y Social de Sevilla (CESS) sobre políticas de movilidad en el anterior mandato, llegamos a la conclusión de que nada ha cambiado. Ha habido, eso sí, anuncios por doquier, pero ninguna solución en marcha. El último de ellos ha sido el de que en 2017 tendremos un tranvía para el que no hay ni proyecto, ni presupuesto, ni trazado, mientras los barrios periféricos de la ciudad siguen a la espera de actuaciones rápidas y prácticas que, tras doce meses, bien podrían estar ya funcionando.

La Mesa de la Movilidad se ha convertido en un gran fiasco. Ni se convocan los grupos de trabajo, ni se aplica la metodología correcta en el único que sí se ha reunido hasta ahora, el de la zona azul, y que, por cierto, dio como resultado un flagrante incumplimiento electoral de Espadas.

modelo-ciudadY es que el PSOE ha renunciado, en la práctica, a eliminar la zona azul en todas las calles donde fue impuesta sin diálogo por el anterior gobierno municipal del PP, a pesar de que éste fue uno de los compromisos estrellas adquiridos por Espadas, tanto en la oposición como en la pasada campaña electoral.

Se sigue actuando a parches sin contar de verdad con el consenso de los vecinos y se carece de modelo de movilidad global para la ciudad. La anunciada reordenación de la calle Baños o el nuevo cambio de sentido de la circulación que se pretende habilitar en Torneo son dos claros ejemplos de esta cuestionable forma de hacer política.

Ante esto, hay que preguntarse seriamente si queremos una ciudad europea que impida el tráfico privado en el casco histórico o si, por el contrario, preferimos un modelo que facilite la entrada al centro de más coches.

Por otro lado, si Zoido va a pasar a la historia, entre otras cosas, por dejar morir las políticas de la bicicleta impulsadas en el pasado por IU de manera exitosa, Espadas de momento se ha convertido en el alcalde que ha comenzado a multar a los ciclistas. Y, más allá de eso y de prorrogar un nefasto contrato de mantenimiento de carriles bici, pocos avances se han visto en esta materia, por no decir ninguno.

Si bien es cierto que en el presupuesto, y gracias a las enmiendas de Izquierda Unida, se recogen múltiples partidas para volver a potenciar en la ciudad este medio de transporte, saludable y sostenible, la realidad es tozuda y nos arroja un balance paupérrimo en este primer año de gobierno socialista en cuanto a políticas ciclistas se refiere.

Anotar también en este apartado que la política urbanística se ha destacado por el continuismo puro y duro. Más allá de paralizar el puente de la Torre Pelli, el gobierno de Espadas no ha hecho nada destacable en este ámbito.

El PSOE se ha llevado varios meses mareando la perdiz con la Gavidia y su posible demolición, sin aclarar a día de hoy qué usos prevé para este edificio. La propuesta sobre la reordenación del Batán viene a recuperar el proyecto promovido por el PP para instalar en aquella zona un gran centro comercial (Sevilla Park), evidenciando la incapacidad de Espadas para cambiar el modelo productivo de la ciudad. Nada sabemos, además, de Tablada ni de su futura conversión en gran parque periurbano… y eso que fue el grupo socialista el que elevó a Pleno una moción en este sentido.

Acogemos de buen grado, eso sí, la nueva comisión de seguimiento del PGOU y su reactivación pero, al mismo tiempo, nos preocupa esa reiterada “reprogramación” del Plan General que tampoco se materializa en nada concreto ni en un modelo de ciudad tangible.

Por último, la propuesta para la gestión de los parques y jardines presentada por el gobierno a los diferentes grupos municipales incide en la privatización de ese servicio y lo aleja de la municipalización acordada por el Pleno del Ayuntamiento.

 

El deporte sigue siendo un negocio

Si a Espadas se le llenó la boca de criticar en la oposición la privatización de las instalaciones, programas y eventos deportivos llevada a cabo por Zoido, ahora resulta que, una vez en el gobierno, sigue la misma estela del PP.

Con el PSOE al frente del IMD han continuado externalizándose tanto la organización de pruebas deportivas (véase el caso de la Maratón) como la gestión de las instalaciones básicas municipales a través de licitaciones que, dicho sea de paso, han salido adelante con nuestro firme rechazo y el apoyo entusiasta del PP.

deporte-balanceEl PSOE no ha realizado ningún proceso de participación y negociación con las entidades deportivas sin ánimo de lucro, se ha limitado a establecer contactos formales con las empresas adjudicatarias hasta la fecha.

El PSOE no ha planteado en ningún momento la superación del modelo privatizador del PP, se ha dedicado a aplicar pequeños retoques y a maquillar los pliegos que en su momento elaboró y aprobó el anterior gobierno manteniendo la estructura fundamental de estos.

El PSOE de Espadas está continuando, por tanto, la nefasta política del PP que concebía el deporte como un negocio y no como un derecho o un factor de cohesión social, y que ha traído consigo una disminución de la práctica deportiva en los barrios y un deterioro importante de las instalaciones municipales.  

Esta forma de actuar supone un grave incumplimiento de las mociones aprobadas por el Pleno en este mandato, a instancias de IU, en pos de la recuperación del empleo público en el IMD y del cambio de modelo en la gestión de las instalaciones deportivas. Y no sólo eso, sino que choca frontalmente con el acuerdo de investidura suscrito entre IU y PSOE en virtud del cual Juan Espadas es hoy alcalde.

 

Participación ciudadana: política de pose y escaparate

Si por algo se ha caracterizado el gobierno de Espadas es por la creación de mesas de trabajo: ante un problema, una mesa. Pero la verdad es que están quedando en nada y, en la práctica, sólo ralentizan la búsqueda de soluciones camuflándose de participación.

En este primer año se han anunciado mesas de trabajo para la reforma del Reglamento del Pleno, para la Ordenanza de Participación Ciudadana y de las Juntas Municipales de Distrito, para labalance-decide Ordenanza de Transparencia, para el Empleo, para la Movilidad, para Tablada... Pero los meses pasan y los plazos dados por el propio gobierno se van incumpliendo, unos tras otros, sin que se vean resultados concretos.

La poca valentía de Espadas para avanzar hacia una ciudad más democrática y participativa se ha reflejado en el conocido como plan Decide.

Esta iniciativa es un parche que en modo alguno responde a las demandas de participación ciudadana de la sociedad actual, al no cumplir ni por asomo con los requisitos mínimos exigibles en cualquier proceso de presupuestos participativos. Y es que ni es universal, ni está autorreglamentado por los vecinos, ni es deliberativo, ni contempla un sistema de seguimiento y control o un plan de evaluación final.

Todo esto demuestra lo poco que se cree el PSOE el discurso de la participación ciudadana y nos confirma además que, con este plan Decide, el gobierno de Espadas sólo busca cubrir el expediente.  

Lamentamos que el PSOE no se atreva a recuperar los presupuestos participativos impulsados en su día por Izquierda Unida y que convirtieron a Sevilla en un referente internacional en cuanto a participación se refiere.

Por el momento, sólo tenemos sobre la mesa una consulta ciudadana sobre la Feria de 2017, vendida a bombo y platillo, de la que no hay ningún detalle sobre cómo se va a realizar ni bajo qué criterios.

 

Cultura, educación y memoria democrática: a la espera

En IU lamentamos que, al igual que el PP, el PSOE siga apostando por los grandes contenedores culturales, como la Fábrica de Artillería, que implican cuantiosas inversiones y largos plazos, mientras se olvida de los barrios y de teatros como el de Salvador Távora o proyectos como el de la Carpa.

Acogemos de buen grado las jornadas participativas puestas en marcha por el Ayuntamiento con el fin de consensuar un modelo cultural para la ciudad, pero éstas llegan un año tarde. ¿No estaba Espadas preparado para gobernar?

El presunto gran cambio cultural que iba a suponer el nuevo ‘mapping’ al final se quedó en varios espectáculos audiovisuales  repartidos por la ciudad a cargo de una financiación extra de Emasesa por la vía de un convenio de patrocinio. Una práctica, por cierto, que el PSOE criticó hasta la saciedad cuanto estaba en la oposición y era el PP el que la aplicaba.

Tras años de abandono en el mantenimiento de nuestros colegios, el aumento presupuestario y la recuperación de remanentes del año anterior constituyen, sin duda, una buena noticia; pero seguimos echando en falta una agenda de prioridades para los centros de la ciudad y tenemos la sensación de que se actúa bajo demanda y a base de bandazos.

La falta de personal de limpieza en las instalaciones educativas resulta alarmante y el gobierno de Espadas lleva doce meses parcheando esta situación mediante la cobertura parcial de vacantes (sólo por unos cuantos meses) y la utilización puntual de trabajadores procedentes del PACAS, un programa de ayuda a la contratación personas en riesgo de exclusión social. 

En relación a la memoria democrática, hay que reconocer que en este mandato ya se han aprobado varias mociones para avanzar en los principios de verdad, justicia y reparación.

Por primera vez en la historia, y gracias a Izquierda Unida, el presupuesto municipal contempla además un programa específico en esta materia. Sin embargo, se ha creado una mesa (otra más) para consensuar las acciones, cuando las mociones aprobadas ya dejan muy claro el camino a seguir, y aún no se ha realizado el cambio de competencias para que el Área de Participación Ciudadana asuma esta responsabilidad.

Seguimos esperando, por tanto, la puesta en marcha de una oficina destinada a localizar a los desaparecidos de la Guerra Civil y el Franquismo en Sevilla, la señalización de los Lugares de la Memoria, la dignificación de las fosas comunes del cementerio, la retirada de los símbolos fascistas que aún existen en plazas y calles, la creación de un lugar de uso para las asociaciones memorialistas en la antigua Cárcel de La Ranilla... 

 

Igualdad: pocos avances y falta de noticias

De la propuesta sobre políticas de mujer y lucha contra la violencia machista que nuestra fuerza política defendió en el Pleno del pasado mes de julio, y que fue aprobada por unanimidad, hay que decir que sólo se ha cumplido la realización del minuto de silencio en la puerta del Ayuntamiento cada vez que hay una víctima mortal en Andalucía.balance-refugiados

Aunque esto esté bien, no nos cansaremos de insistir en que hay que implicarse mucho más, desde lo local y en coordinación con otras instituciones, en la lucha contra esta lacra. El presupuesto original presentado por el PSOE para esta área era muy insuficiente y se aumentó con nuestras enmiendas. Sin embargo, como en el resto de cuestiones, no tenemos conocimiento de políticas en marcha más allá de un “estamos en fase de diseño”.

Por otro lado, Sevilla vuelve a disponer de un presupuesto decente en cooperación al desarrollo merced también a las enmiendas de Izquierda Unida, aunque seguimos sin noticias sobre cómo se van a emplear estos fondos. Desgraciadamente, nos tememos que la tardanza en la aprobación definitiva de las cuentas municipales pueda conllevar una baja ejecución presupuestaria en este ámbito.

Por su parte, el grupo de trabajo creado para acoger a los refugiados en Sevilla ha quedado en nada. Son muchas las asociaciones y ong´s de la ciudad dedicadas a esta tarea solidaria, que realizan una magnífica labor pero que carecen de recursos económicos. En los presupuestos del Ayuntamiento se consignó, a instancias de Izquierda Unida, una partida para este cometido, pero tampoco se sabe nada de su puesta en marcha. 

 

Funcionamiento caótico, lentitud y falta de diálogo

Capítulo aparte merece el día a día en el Ayuntamiento y unas relaciones institucionales que hasta el momento han sido cuanto menos caóticas: convocatorias que se envían de un día para otro o que llegan con pocas horas de antelación…

El PSOE ha tardado más de lo normal y lo entendible en nombrar a sus gerentes para las empresas municipales, mientras hay organismos como el Defensor del Ciudadano o el Tribunal Económico-Administrativo que aún no están ni constituidos al completo.

Todo esto ha incidido negativamente tanto en la gestión como en el funcionamiento ordinario del Ayuntamiento y ha reforzado esa sensación de que estamos ante un gobierno al ralentí, que no termina de arrancar y, mucho menos, de despegar.

El de Espadas es, además, un gobierno local en minoría que alardea de diálogo pero que carece en la mayoría de los casos de él, como se ha visto, por ejemplo, en la designación del Defensor del Ciudadano, en el debate presupuestario, en la formalización de la nueva CEMS (Corporación de Empresas Municipales de Sevilla), en la Ordenanza de Transparencia, o en la elección de la fecha del Debate del Estado de la Ciudad. Casos en los que el PSOE ha tenido que recular ante la manifiesta falta de consenso entre los diferentes grupos municipales.

Se mentiría si no dijéramos que el equipo de gobierno mantiene reuniones con el resto de grupos políticos, consciente de su situación minoritaria en el Pleno, pero en la mayoría de las ocasiones se trata de encuentros meramente informativos, donde sólo se trasladan hechos consumados o cuestiones que se enquistan en el tiempo y no terminan de resolverse.

Mención aparte merece la tardanza en la aprobación del presupuesto, donde se ha perdido un tiempo muy necesario para deshacer las políticas del anterior gobierno popular y, de verdad, dejar una seña propia en la gestión.

El incumplimiento de las mociones aprobadas en el Pleno, por otro lado, es más que palmario. El 87% de nuestras propuestas que han salido adelante no se han llevado a cabo, tal y como se puede comprobar en la tabla del Anexo II.

En relación a la Comisión de Ruegos, Preguntas e Interpelaciones, nuestro Grupo Municipal ha realizado un total de 143 preguntas en estos meses de mandato, de las cuales un 39% siguen sin responderse.

 

Conclusión: un gobierno continuista que no rompe con las  inercias del pasado

Nos gustaría hacer otro tipo de balance pero, hasta ahora, el gobierno del PSOE se ha caracterizado más por reproducir las inercias del pasado que por abanderar algo nuevo.

Sería injusto decir que ha sido un año en blanco, pero sí han sido doce meses bastante planos a todos los niveles, en los que no ha habido ningún cambio sustancial en la gestión municipal o en la forma de gobernar.  

No son tiempos de marear la perdiz, ni de practicar políticas continuistas. Para esto no le dimos nuestro apoyo en la investidura a Espadas. Sobra decir que los acuerdos están para cumplirse y que al alcalde cada día que pasa se le agota más el crédito.

Entre las fiestas mayores primaverales, las nuevas elecciones en ciernes y el verano, Espadas sumará en septiembre 15 meses al frente de la alcaldía, el equivalente a un tercio de su mandato, con cada vez menos margen de maniobra para abordar sus promesas y acuerdos.

La realidad es que Espadas no proyecta una imagen de alcalde transformador de Sevilla –ni siquiera de mejor gestor- como queda claro en el último Barómetro Socioeconómico de la Fundación Cámara y el Centro Andaluz de Prospectiva, según el cual el 63,4% de los sevillanos no ha notado que haya habido un cambio de gobierno en el Ayuntamiento; un 13% estima que la ciudad ha empeorado con Espadas de alcalde y un 22% cree que ha mejorado.

Desde IU le hemos facilitado al gobierno local, con nuestras aportaciones incorporadas a las ordenanzas fiscales y al presupuesto municipal, la herramienta necesaria para mejorar las condiciones de vida de la mayoría social y para hacer de Sevilla una ciudad más justa, habitable e igualitaria. El problema es que no se ponen en marcha las políticas acordadas.

Es verdad que sólo llevamos un año de mandato y que el presupuesto entró en vigor hace poco. Pero la situación de emergencia social que vivimos requiere de más decisión y arrojo y de menos excusas y paños calientes.

El gobierno del PSOE debe pisar el acelerador porque, como el propio Espadas ha declarado, en estos meses sólo ha puesto “los cimientos de lo que debe ser un gobierno social, activo e innovador”.

Queda mucho por hacer y por mejorar y para eso hace falta un alcalde dispuesto a batirse el cobre por los intereses generales, que no se arredre ante los poderes fácticos, los lobbys y las fuerzas inmovilistas de la ciudad. Y Espadas por ahora no lo está siendo.

balance-final

 


 

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